lunes, 19 de abril de 2010

MUJERES SAMURAI


Los valores principales de las mujeres samurai eran la humildad, la obediencia, el autocontrol, la fortaleza, y la lealtad. Idealmente la esposa de un samurai debía ser hábil en el manejo de la propiedad, el archivo, los asuntos financieros, la educación de sus hijos, y el cuidado de los padres ancianos que vivían bajo su techo. La ley de Confucio, que ayudó a definir las relaciones personales y el código de ética de la clase guerrera requería con una mujer mostrara sumisión a su marido, piedad filial a sus padres, e interés por sus hijos. Demasiado amor y afecto resultaría en la mala crianza de los niños. Por eso una mujer debía ejercitar la disciplina.
Aunque las mujeres de familias samurai disfrutaban las ventajas de su posición elevada en la sociedad, como evitar las labores físicas, igualmente estaban muy por debajo de los hombres. Las mujeres no podían participar en asuntos políticos y generalmente no eran la cabeza del hogar.
Esto no significa que las mujeres samurai no tuvieran poder. Las mujeres manejaron el poder con sabiduría unas veces, y otras no, en varias ocasiones. Después de que Ashikaga Yoshimasa, el 8º shogún del shogunato Muromachi, perdió el interés por la política, su mujer Hino Tomito gobernó en su lugar. Nene, la esposa de Toyotomi Hideyoshi, fue conocida por desobedecer las decisiones de su esposo en ocasiones, y Yodo, su amante, llegó a ser la señora de facto del castillo Osaka y del clan Toyotomi después de la muerte de Hideyoshi. Chiyo, esposa de Yamauchi Kazutoyo, fue considerado como la esposa samurai ideal. Según la leyenda hizo su kimono de una colcha de retazos de ropa vieja y ahorró monedas para comprarle a su esposo un magnífico caballo. El hecho de que Chiyo esté tan bien considerada por su sentido económico es iluminador sabiendo que nunca produjo un heredero, por lo que el clan Yamauchi fue sucedido por el hermano menor de Kazuyoto. La fuente de poder de las mujeres se relacionaba con lo financiero ya que era algo que preocupaba a sus maridos, que lo dejaban a cargo de ellas.
A medida que el período Tokugawa progresaba el valor de la educación creció, y la educación de las mujeres iniciada desde su infancia se volvió algo importante para las familias y la sociedad. Los criterios para el casamiento empezaron a centrarse en la inteligencia y la educación como atributos deseables en una esposa, junto con el atractivo físico. Aunque muchos de los textos escritos para mujeres durante ese período sólo trataban sobre cómo una mujer podía ser una esposa exitosa y ama de casa eficiente, hubo algunos que tomaron el desafío de aprender a leer, y también tomaron clases de filosofía y literatura. Casi todas las mujeres de la clase samurai eran letradas hacia fines del período Tokugawa.