martes, 21 de abril de 2009

CHOYU HENTONA

En la actualidad 9º Dan de Kobudo y Goju-Ryu Karate-Do. Okinawense, estudió con su abuelo y con Seikichi Toguchi en Goju-Ryu. Asimismo estudió Kobudo con Shinpo Matayoshi, siendo su principal representante en nuestro país y con el Maestro Katsuyoshi Kanei (discípulo de Toguchi). Imparte sus enseñanzas en Madrid, aunque viaja constantemente por toda España impartiendo cursos. Pionero indiscutible de este arte en nuestro país, posee su propia organización y de su dirección técnica dependen otras asociaciones de carácter regional o nacional.
Posee su propio sistema de enseñanza habiendo creado diversos kata basándose en el embusen de los kata Pinan (Heian) de Karate.
El maestro, uno de los mejores, sino el mejor: Choyu Hentona, el representante para Europa de la Federación del kobudo en Okinawa (Japón).

¿Qué es el kobudo? Significa camino de las antiguas artes marciales y comenzó hace unos 500 años en la isla de Okinawa. El por entonces emperador de Japón prohibió el uso de armas, y campesinos y nobleza comenzaron a utilizar herramientas de trabajo y utensilios de madera y hierro para defenderse. Un sencillo origen para una de las artes que, cinco siglos después, tiene gran aceptación entre karatecas y judokas, pero que es el gran desconocido. Para su práctica se necesitan los conocimientos básicos del kárate, aunque dicen que hay quien ha probado sin conocer la técnica y ha repetido. Combinar kárate y manejo de armas, esa es la cuestión. Pero un tipo de armas: bo, un palo de madera de 1,80 metros que se utilizaba para transportar productos; tumfa, más corto, usado para quitar la hierba; nunchaku, creada por las mujeres, y sai, el arma de los nobles. Con estas herramientas, el cuerpo trabaja habilidad, rapidez y fortaleza. Preparación y rehabilitación física a la que se une la psíquica: «Es el mantenimiento de tu salud, no trabajas en una dirección, como el kárate, mueves todo tu cuerpo en 360º», asegura Hentona. La práctica da resultado. En Okinawa, relata el maestro, sus habitantes viven mucho más felices y más tiempo que el resto de japoneses. El secreto está en el kobudo: consiguen preparar su cuerpo y su mente.

http://www.hentona.com/