lunes, 5 de enero de 2009

LAS PATADAS EN KYUSHO

Patada frontal
Generalmente, la patada frontal se lanza con un movimiento rápido que reduce tanto su velocidad como la fuerza potencial. De hecho, esta patada lanzada por encima de la cintura resulta perfecta en el Karate deportivo a la hora de adaptarse a la normativa establecida. Sin embargo, en situaciones reales de defensa personal no sólo es impracticable por cuestiones de equilibrio y por las evidentes limitaciones impuestas por el entorno y la indumentaria; sino que además el adversario puede engancharla fácilmente. Otra limitación evidente es la edad ya que la habilidad para lanzarla disminuye con la edad en lugar de hacers más afinada y devastadora. Además en su ejecución se ha variado la posición del pie impulsando el golpe con la parte delantera de la planta, en lugar de con el dedo gordo (conocido como Sokusen) que no sólo reducía considerablemente el riesgo de sufrir lesiones sino que además ocultaba la verdadera intención de la patada. El dedo gordo del pie puede impactar fácilmente sobre los músculos blandos de la parte interior del muslo sin exigir demasiado entrenamiento. En estos músculos se insertan terminaciones nerviosas, además de la arteria femoral. Un fuerte impacto sobre ellos puede provocar efectos devastadores, desde un shock nervioso, hasta llegar a colapsar e incluso a romper la arteria, causando la incapacitación del adversario por la pérdida de control de su cuerpo, o la pérdida de conocimiento como consecuencia de las graves lesiones producidas en las articulaciones. Otros objetivos peligrosos, aunque de más complicado acceso son la zona superior y lateral del pubis e incluso el propio periné (que puede afectar al nervio vago del hipo-tálamo que enlaza directamente con el estómago y que a su vez afecta al corazón).
Patada lateral
En el Karate tradicional observamos un uso limitadísimo de las patadas laterales bajas. En su origen, éstas no se lanzaban con el canto del pie (una adaptación moderna para hacerlas más espectaculares en las competiciones de kata) ya que las probabilidades de lesionarse eran demasiado elevadas. La anatomía del pie y la estructura de los metatarsianos (sobre todo en la zona del dedo meñique) son débiles y se fracturan fácilmente. Las lesiones pueden ser más graves al impactar con planta del pie y sobre todo con el talón ya que la potencia del músculo y el peso son muy superiores a los que puede soportar la pierna. Esta poderosa patada se lanza por debajo de la cintura por varias razones, la primera -mencionada anteriormente- es una mera cuestión física. La siguiente hace referencia al factor fuerza, ya que si la patada se eleva por encima de la cintura tanto la velocidad como la precisión y la fuerza de la misma se reducen considerablemente. Otra razón importante es la edad ya que al envejecer las posibilidades de ejecutarla no sólo se limitan sino que además el riesgo de sufrir una lesión permanente en los músculos de la cintura y la espalda se amplía. Por tanto, ¿dónde y cómo hemos de lanzar esta patada para optimizar sus efectos sin someternos a riesgos físicos? En principio, la rodilla parece un objetivo posible, pero para ello hemos de buscar el ángulo y la dirección donde esta fuerte articulación pueda resultar más débil. Por encima de la rodilla existen dos puntos sobre los que si impactamos poderosamente con un ángulo de 45º relajarán completamente la articulación provocando una rotura más limpia. Además en la pierna existe un punto en la parte lateral de la articulación que causará idénticos efectos, pero igualmente exige el poder de esta patada para penetrar la zona externa de los músculos de ambos lados de la pierna.
Patada en redondo
Todos los estilos marciales, desde el Kempo al Muay Thai, dirigen esta patada al muslo y, sí, realmente duele mucho. Sin embargo, existe un ángulo y una dirección que no se suele practicar en los combates, e incluso tampoco en la faceta marcial de estas disciplinas. Cuando golpeamos la espinilla contra el muslo la intención es lesionar el cuadriceps, uno de los músculos más grandes y fuertes -y por cierto el más trabajado por los artistas marciales- o bien atravesarlo para llegar al hueso. Sin embargo, lo que provoca efectos más devastadores utilizando mucha menos fuerza es golpear la pierna con un ángulo de 45º. Si dirigimos nuestro impacto al punto lateral del muslo, la estructura nerviosa sobre la que queremos impactar está ubicada en la parte interna, por debajo y ligeramente detrás de una gruesa masa de cuadriceps, de forma que al golpear desde un ángulo de 45º el impacto recaerá sobre todo en el músculo... En este caso, la ventaja es para la persona de mayor envergadura y mayor fuerza. Ahora bien, si descendemos un poco hacia el suelo e impactamos en el mismo área provocaremos el espasmo y la disfunción de la pierna empleando mucha menos fuerza. Al golpear el punto VB-31 o VB-32 desde un ángulo de 45º, paralizamos toda la pierna ya que no podrá soportar todo nuestro peso y lo lograremos de un modo mucho más fácil y eficaz.
Shihan Evan Pantazi